La decisión de entrar, o dejar fuera.

Este fin de semana me han vetado la entrada a dos discotecas, lo cual me da igual, ya que si mi dinero no es bueno en un sitio, pues lo será en otro, pero alguna persona del grupo le hacía gracia entrar allí, la gente de la entrada tiene el poder de decidir quien entra y quien no entra, si no le caes bien, pues no entras, si llevas ropa que no concuerda con lo que se considera correcto, no entras, y si no eres de una etnia determinada pues tampoco entras. Intentar hacerles cambiar de opinión no suele ser fructífero, a no ser que sus hormonas les hagan cambiar de opinión. la última vez la persona que era de una etnia diferente entró sin problemas en la discoteca porque conocíamos a la persona que decide; pero esta vez no le dejaron entrar; era una persona que acabamos de conocer, si hubiese sido una persona amiga mía, pues yo no hubiese entrado. En estos sitios tan selectivos, si todos decidiéramos no entrar, dejarían a un lado sus prejuicios y cambiarían sus gustos sobre las personas.

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